Al principio, ya existía La Colección.
Desde las profundidades del
pasado, surge este objeto.
Mucho, mucho antes de que fuera,
existía La
Colección. Comprados uno a uno con puntualidad en el kiosko,
en un tiempo que jamás conocí. La
Colección.
Su nombre: Biblioteca
Fundamental de Nuestro Tiempo. Su número de ejemplares, desconocido. Uno tras
otro, guardados sin orden, ocupando los estantes, se encontraban los volúmenes.
Decenas, centenares, al abrir los ojos.
Su formato: de bolsillo. Todos
idénticos, todos con la misma enseña sobre la tapa. Su grosor: variable.
Algunos enclenques, escuálidos. Otros verdaderos monstruos. Su color: Variable,
según su contenido. Rojo para política, verde para literatura, azul para
ciencia, marrón para... ¿Quién sabe?
Títulos conocidos se mezclaban
con irreconocibles. Pretendían abarcarlo todo.
El tiempo pasó, las hojas
amarillearon, pero la colección se mantuvo. Privada de su lugar original, bajó
al trastero, para formar parte de los objetos extremadamente bien ordenados que
allí se guardan. En su propio cajón, los volúmenes reposaron sin que nada los
perturbara. Habían perdido su función, si es que alguna vez la tuvieron, pues
no recuerdo haberlos visto leer a nadie.
Los años siguieron su curso y la
colección dejó de tener sentido, excepto en el ámbito sentimental y por respeto
a su gran número. ¿Me desharía de ella? ¿Qué camino tomar? ¿Hay alguien que la
comprara?
El problema una vez más es la
elección. Una cantidad de dinero bastante respetable se conseguiría por ella,
ya no puede generar nada, aportaría muy poco, nada más que su presencia. Su
imponente y solitaria presencia. Su fuerza es la unidad, individualmente no son
nada. En el conjunto, cada una de las partes se transforma creando un poderoso
todo. Es ese su auténtico poder.
El dilema, en última instancia,
dista sobre los nuevo por lo viejo, lo racional sobre lo sentimental. El
presente sobre el pasado.
Y mientras, permanece en su
retiro La Colección ,
a la espera de una decisión final que dicte su último destino.

Publicado originalmente el 18-05-2008.
ResponderEliminarsrg r - 18 May, 2008 -Hermosa metáfora acerca de la levedad del ser .
ResponderEliminarTodo se corrompe. Todo se agota. Todo llega a su fin.
La vida.