10.19.2010

Colección.

Colección

Al principio, ya existía La Colección. 
Desde las profundidades del pasado, surge este objeto.

Mucho, mucho antes de que fuera, existía La Colección. Comprados uno a uno con puntualidad en el kiosko, en un tiempo que jamás conocí. La Colección.
Su nombre: Biblioteca Fundamental de Nuestro Tiempo. Su número de ejemplares, desconocido. Uno tras otro, guardados sin orden, ocupando los estantes, se encontraban los volúmenes. Decenas, centenares, al abrir los ojos.

Su formato: de bolsillo. Todos idénticos, todos con la misma enseña sobre la tapa. Su grosor: variable. Algunos enclenques, escuálidos. Otros verdaderos monstruos. Su color: Variable, según su contenido. Rojo para política, verde para literatura, azul para ciencia, marrón para... ¿Quién sabe?
Títulos conocidos se mezclaban con irreconocibles. Pretendían abarcarlo todo.

El tiempo pasó, las hojas amarillearon, pero la colección se mantuvo. Privada de su lugar original, bajó al trastero, para formar parte de los objetos extremadamente bien ordenados que allí se guardan. En su propio cajón, los volúmenes reposaron sin que nada los perturbara. Habían perdido su función, si es que alguna vez la tuvieron, pues no recuerdo haberlos visto leer a nadie.

Los años siguieron su curso y la colección dejó de tener sentido, excepto en el ámbito sentimental y por respeto a su gran número. ¿Me desharía de ella? ¿Qué camino tomar? ¿Hay alguien que la comprara?
El problema una vez más es la elección. Una cantidad de dinero bastante respetable se conseguiría por ella, ya no puede generar nada, aportaría muy poco, nada más que su presencia. Su imponente y solitaria presencia. Su fuerza es la unidad, individualmente no son nada. En el conjunto, cada una de las partes se transforma creando un poderoso todo. Es ese su auténtico poder.

El dilema, en última instancia, dista sobre los nuevo por lo viejo, lo racional sobre lo sentimental. El presente sobre el pasado.


Y mientras, permanece en su retiro La Colección, a la espera de una decisión final que dicte su último destino.

2 comentarios:

  1. Publicado originalmente el 18-05-2008.

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  2. srg r - 18 May, 2008 -Hermosa metáfora acerca de la levedad del ser .

    Todo se corrompe. Todo se agota. Todo llega a su fin.

    La vida.

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