Una versión que hace llorar.
Una terrible calamidad, un
suceso demoníaco ocurrió al lanzarse una nueva versión de esta gran
película. Como siempre, hay que destruir el pasado ya que no puede mejorarse.
Con unos extras ridículos e
innecesarios, pasemos al metraje, entremos en donde reside el corazón del mal que nos aflige.
Tres grandes desgracias nos
esperan, la primera es una desagradable sorpresa que nos llena de ira y
frustración: los cantos gregorianos, puros y de alabanza, símbolo de su tiempo
y lugar, invitadores del recogimiento, se encuentran subtitulados en inglés.
Los subtítulos son imposibles de
eliminar, hay que verlos de forma obligada, no podemos escapar a su maligna
influencia. Justo en el centro de la pantalla aparecen las viles letras,
omnipotentes, la escena se convierte en suya y todo el clima de misterio que
hubiera podido crear la película se desvanece. Una gran pérdida.
La segunda desgracia aparece de
una forma que nos coge desprevenidos. Una nueva escena surge ante nuestros ojos
con un doblaje nuevo. Se habla poco, bien es cierto, pero la voz no deja de ser
desagradable. Lo peor es la destrucción que origina esta escena, la joven
gitana, símbolo sexual y romántico de la película y responsable de su gran
momento final, gracias a esta escena, pierde gran parte de su fuerza.
Antierotismo a máxima potencia. Se nos presenta ante nuestros ojos a su familia
y a ella misma, realizando tareas domésticas, comportándose como cerdos. ¡Que
fácil es destruir el mito y que difícil tejerlo!
La tercera desgracia es la peor
de todas, a algunos les mueve a la risa, otros a la tristeza y hay quien se
deja llevar por el odio.
Otra nueva escena, doblada por
una misma persona aunque hay al menos cinco personajes distintos. ¿Cómo puede
conseguir tal proeza ese hombre? Distorsionando su voz. ¿Es acaso el
maestro del doblaje? Desafortunadamente no. Su voz ya es desagradable de por sí
y las distorsiones que crea en cada personaje son unas espinas que se clavan en
el cerebro. Desde El informal no se vieron doblajes tan patéticos.
En un intento por ofrecer algo
nuevo, otra vez se ha desgraciado una gran obra.
Y es que a veces el timo de
comprar originales se completa con estas desgracias.
Publicado originalmente en windows live spaces el 25-10-2007 a las 19:00.
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