10.19.2010

Johan Muehlegg - Juanito Muller

Johan Muehlegg - Juanito Muller

Hacía ya varios años que quería escribir sobre este caso, sobre este personaje, sobre el silencio que se han autoimpuesto ciudadanos y medios, pero fue hace poco cuando otro incidente lo devolvió a mi pensamiento, aquellos días volvieron a mi mente.

Del cielo al infierno. Quisieron hacer un dios y les resultó un demonio. Ni lo uno, ni lo otro, humano en realidad, miserablemente humano, sin grandeza.

Hace días, uno de mis amigos puso en su Messenger un mensaje de glorificación de Riccardo, el ciclista. Loa barata al héroe del momento, al triunfador. Nunca he compartido el gusto de hacerse seguidor y acompañar a deportista alguno, ni siquiera cuando ganan, cuando todo el mundo les apoya y los mindundis se apuntan para gozar de la gloria ajena. A mi me pareció apresurado tener como ídolo a una persona de la que no se sabe nada o muy poco, más con la fama que tiene el ciclismo profesional y sobre todo porque ese tipo de personas luchan para si mismos, no por ninguna causa humanitaria.

Al día siguiente, el Riccardo en cuestión dió positivo en un control antidopaje. Cuánto tiempo llevara dopándose es algo que nadie sabe, tal vez desde el inicio de su espectacular serie de triunfos. Otro héroe que tras ser alzado con premura desciende al averno. Los que le apoyaban, hoy le critican o callan, su nombre tratará de ser borrado, olvidado. Pasó de la tabla de honor a la de vergüenza.

Muller: su historia es aún más infamante para los aficionados. Y para mí más divertida. Me encanta, disfruto con gran placer viendo el triunfo de la verdad, de la realidad, sobre el engaño y las mentiras con las que los hombres envuelven su vida.

Un esquiador de renombre, alemán, Johan Muehlegg para ser exactos, desembarcó en la federación española de esquí. Fué recibido con grandes honores, pues se trataba de un as, de un campeón. Los medios enseguida le pusieron "Juanito". Debía tratarse, según ellos, de un español de alma que por error nació alemán.

Cuando Fernández Ochoa dijo que el rey estaba desnudo, que se trataba de un alemán nacionalizado que competía para si y no de un español, le llovieron piedras de todos los lados. Racista ( ¿Antiario? ), caduco, xenófobo, atrasado.. Lo cierto es que se atrevió a decir la verdad, que como siempre, fue mal recibida por las masas anhelantes de ilusión.

Juanito tenía su propio equipo de preparadores, entrenaba por separado y no se relacionaba con el resto de compañeros de la federación. Todo pasado por alto por los medios españoles, que le retrataban comiendo buenos jamones y diciendo olé. Olé Juanito, nacido en Usera. Intentos de españolizarle que para un observador imparcial, desapasionado resultaban de risibles a patéticos.

La historia de su venida a España también se silenció: parece ser que Juanito, tras romper con la federación alemana supuestamente porque no le daban lo que quería, trató de venderse a los italianos, que le rechazaron por motivos que luego saldrían a la luz. Así, despechado, vino a parar a Hispania para renacer como Juanito. Mucho le pueden importar las banderas y los países a estos personajes, pero el aficionado ante esto, calla como un beato en misa.

El caso es que el tal Juanito haciendo lo suyo, esquiar, era un auténtico monstruo, como Conan partiendo cabezas. En los juegos olímpicos de invierno de la mormona Salt Lake City, demostraría sus habilidades farmacológicas, esquiando como un superhombre ario de esos que entusiasmaban al fürer, como un semidiós.

Tres medallas ganó Juanito que sentaron como tres enemas a la afición. A los cielos de la gloria subió Juanito. Portada de todos los periódicos, el teutón mostraba ufano la rojigualda por las cumbres inmaculadas.

Y sucedió la revelación de la verdad, cosa que pocas veces ocurre pero que al manifestarse me llena de gozo.

Juanito dió positivo por darbapoyetina (El Aranesp que dábamos en el hospital) en su tercera medalla. Se organizó un escándalo tremendo y una débil y escasa resistencia inicial de algunos periodistas babosos a aceptar lo incuestionable. Poco duró. El resto de países se rieron de los españoles en su propia cara y sobrados motivos tenían para ello. Johan, que ya no se llamaba Juanito, fué expulsado y posteriormente le serían retiradas las otras dos medallas iniciales.

Sobre Johan, que no Juanito, Muehlegg cayó un telón de acero que todavía no ha sido levantado en su totalidad. Es un villano, un malo y la vergüenza del esquí y que quede claro que era alemán, no español.

Los medios cobardes y asquerosos mostraron con este silencio su podredumbre, su estulticia. ¡Ah, que gran triunfo el de la verdad!

Primero, cabe discutir el uso de mercenarios del deporte para conseguir medallas, sobre el dopaje no entraré pues se sale ligeramente de contexto. Un deportista que emigra y se nacionaliza para conseguir éxitos y dinero es un apátrida, un mercenario. Destruye en principio tres cosas, al deporte en su país, que pierde a un genuino representante, al deporte en el país pagador, pues mina las posibilidades de deportistas autóctonos que en justicia tendrían que competir e instaura la falsedad y al deporte en sí, ya que lo convierte en un negocio más.

Totalmente en contra de estas prácticas, que crean falsos patriotas apoyados por la ignorante afición, mercenarios que van donde les paguen más y les da igual luchar contra uno o con él. El caso de Juanito (No pienso llamarle ahora Johan) es particularmente asqueroso, pues fue nacionalizado ipso facto a dedo, cuando otros muchos, que poseen actitudes más elevadas que las de este personaje, no consiguen ni conseguirán ser españoles jamás.

Nuestro mercenario escoge España como tercer plato, se queda con todas las comodidades y resulta luego que era un tramposo. No, no siento lástima alguna por el deporte español: tuvo lo que se mereció.

En cuanto al caso de los periódicos, hubo baboseo de algunos en un principio:

http://www.elmundo.es/cronica/2002/331/1014018550.html
Para destruirle después en una patética venganza, una información que llegó a deshora:

http://www.elmundo.es/papel/2002/03/03/deportes/1113268.html
Otros, prefirieron lamentarse en general, una forma de evadir responsabilidades:

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-25-02-2002/abc/Opinion/salt-lake-city-de-la-euforia-a-la-decepcion_80938.html
Y finalmente, algunos otros pretenden ahora ver la realidad:

http://deportes.es.msn.com/reportajes/galeria.aspx?cp-documentid=8938309&imageindex=4
Ay, quién te ha visto y quién te ve:

http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2002/02/15/963791.shtml

Y así cayó en el olvido Juanito, como un villano, como el más infame criminal de la historia. Las masas, prefieren ignorarlo, olvidar que su postizo héroe era humano, tan humano que le movía la codicia y el ansia de ganar, de olvidar que cuando ondeaba la banderita española, igualmente podía ondear sin problemas cualquier otra, de que su apodo, no era si no una argucia más de los medios para convertir en patriota lo que era mercenario, que se trataba de un hombre dopado, no de un semidiós, humano para lo bueno y lo malo. Y ahora irán en busca de otros héroes, de otros figurines de quita y pon, que les ayuden a distorsionar la verdad de las cosas, a darles lo que más necesitan: ilusión.

Divertimento sano, ver las miserias de la sociedad. Rara vez la verdad triunfa y se cumple la justicia. Esta fue una de ellas.

1 comentario:

  1. Publicado originalmente en windows live spaces el 22-07-2008.
    Aeolis eleusis - 29 Nov, 2009 -Esta es la entrada más visitada con mucho desde su creación. Me ha resultado sorprendente el interés que sigue despertando este antiguo deportista. Gracias a todos los que me visitáis.

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