Los Portadores de la Antorcha es el nombre que recibe una
monumental estatua de aluminio erigida en la plaza Ramón y Cajal, a la entrada
natural de la Ciudad Universitaria
entre las facultades biosanitarias. En ella aparece un gigante moribundo que,
con sus últimas fuerzas y en valeroso acto agónico, alza su brazo para que un
compañero a caballo presto recoja la antorcha del saber, dispuesto a emprender
veloz la carrera.
Este acto de pureza, homenaje a la civilización y la ciencia,
puede contemplarse desde 1955 por todos aquellos que lo deseen: profesores,
estudiantes, nuevos alumnos y curiosos y debiera ser un símbolo del saber y la
rectitud de las enseñanzas que en las facultades se imparten.
Pero desde hace tiempo, la estatua se encuentra profanada
por decenas de pintadas, a cual más asquerosa, y todo tipo de afiches que
ultrajan y humillan cuanto representa.

Son un producto más de los botellones multitudinarios que
habitualmente se llevan a cabo con impudicia e impunidad en este lugar, en el
que participan numerosas personas que ni siquiera son universitarios ni piensan
serlo y sin ningún derecho mancillan con su repulsiva persona aquellas praderas
por las que solo debieran circular gentes respetables.
Estas fiestas, amparadas por la permisividad y la falta de
acción de las autoridades académicas, se celebran bajo cualquier pretexto, San
su Putamadre y otras estupideces, para que unos pocos hagan dineros y el resto
se pase bien pasadito.
Estos actos de barbarie acaban indefectiblemente con meadas
por doquier, que dejan un olor vomitivo en las instalaciones del Metro y
aledaños, el cual no desaparece hasta varios días después, y toneladas de
basuras: bolsas con restos, minis a medio terminar, potas y cristales que cada
mañana bien temprano tienen que recoger los operarios de limpieza.
¿Hasta cuándo se va a permitir este espectáculo lamentable?
Si esa es la calidad y respetabilidad que quiere ofrecer la UCM , se comprende claramente
como no esté ni de lejos entre las mejores universidades de Europa y a este
paso jamás lo estará.
A lo mejor les resulta gracioso que los turistas que la
visitan se encuentren con estos espectáculos, así mejora la imagen que ofrece.
Y la estúpida ley que impide a la policía campar por sus
respetos en el campus, producto de los temores y complejos de la sociedad de
antaño, que aún hoy en día se mantiene vigente para vergüenza de los
legisladores y rémora de esta sociedad actual de desidiosos.
Volviendo a los que realizaron el vandalismo, de forma
persistente y con saña, debió de parecerles un acto de rebeldía digno de
contarse ante los imbéciles de sus amigos. Siempre es más fácil destruir que
crear y esta chusma no puede crear nada porque son mierda, lo cual indica que
perfectamente pueden acabar ocupando los puestos más altos de esta putrefacta sociedad.
Con estos actos se suben la moral creyéndose personas, en vez de tratar de
corregir la situación que les lleva hacia la nada de la que una vez partieron.
Es todo un síntoma de la forma de pensar actual y la que
vendrá en el futuro, la falta de respeto hacia las instituciones y sus
símbolos. Hay más dignidad en la cara de los protagonistas de la escultura que
en toda la puñetera existencia de todos los botelloneros juntos, tanta que
aunque lo intenten no consiguen borrarla del todo. Una masa de chusmas, que
solamente se preocupan de lo vulgar, lo mundano, que no pueden ver más allá de
las cosas. Una despreciable escoria totalmente podrida. Solo me reconfortaría
si la próxima vez que alguno de ellos subiera a lo más alto de la estatua para
meter un papel higiénico por el culo del jinete o pintar los testículos del
caballo se cayera hasta el borde, partiéndose su maldito cuello, poniendo fin
así a su desgracia.
Publicado originalmente el 23-07-2009.
ResponderEliminarPipety ... - 21 Ago, 2009 - Esto es lo que hemos creado?, parece ser...
ResponderEliminarYo siempre digo que estos no nos pagan las pensiones.Por cierto, cómo va la preparación del FIR?
PD: gracias por tu comentario...me encanta que me los dejes!
Besos
Aeolis eleusis - 22 Ago, 2009 -Aquí seguiremos, hasta el final.