Homo
vult decipi, decipiatur.
Este
mundo, el único que existe, está lleno de engaños, de mentiras. Algunas de
ellas tan burdas que parece mentira que sigan sobreviviendo, pero lo hacen.
Viven, se extienden y ramifican en la creencia popular, incrustándose como una
liana asfixiante sobre una planta.
Para
descubrir la verdad, que no es otra cosa que la realidad, el método es
sencillo: ponerlo todo el duda y mirarlo desde lejos. Pero cuidado, porque la
verdad puede doler.
Una de
las chorradas de nuestro tiempo son los libros de autoayuda, de búsqueda de la
felicidad; es una felicidad estereotipada y tópica que muchas personas,
desilusionadas con su vida, intentan en vano alcanzar, en vez de ser felices a
su manera por sí mismos, o simplemente no serlo si eligen otro camino. De esta
forma, cuentacuentos como Bucay, Byrne y otros escriben panfletos llenos de
estupideces. Y se hacen de oro. Al menos, hay que reconocerles el olfato para
descubrir las necesidades de la gente y luego venderle los remedios a un alto
precio. Una de las formas más comunes de hacerse rico.
En el
estilo de esos libros, pero en la categoría de "Sabiduría Oriental",
se encuentran los libros que ahora expurgo. Se trata de esa sabiduría de
oriente que por moda se ha establecido en estos lares, esa sabiduría que ha
permitido, por ejemplo, que la gente de esos países siguiera muriendo a los 40
años hasta la introducción de la medicina científica. No es otra cosa que
decirle a la gente lo que quiere oir, revestido de misticismo y pensamiento
mágico.
Asqueado
quedé a la par que rabioso de ira, al descubrir los libros del infame Osho en La Casa del Libro. Su maligna e
interesada cara en la portada perseguía tenazmente a los incautos. El contenido
de los libros: la misma mierda de siempre.
¿Pero
cómo puede presentarse contra lo material el gurú que tenía más de 100 Rolls
Royces blancos para su disfrute personal, todos ellos con la leyenda:
“Jesucristo ahorra, Moisés invierte y el gurú gasta"?
¿Es
pacífico tener guardias armados con uzis como guardaespaldas y la gran cantidad
de armas que el FBI incautó en su comuna de Oregón?
¿Busca
la verdad universal el hombre que fué arrestado por evasión de impuestos,
tenencia ilegal de armas de fuego y otros cargos, entre ellos el estupro de
adeptas?
Antes
caían hippies e inadaptados, ahora urbanitas. Osho, a su muerte, se ha
convertido en un bien de consumo, con el que otros hacen dinero. Un destino un
tanto justo para aquel que se enriqueció con los demás.
Publicado originalmente en windows live spaces el 15-05-2008.
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