10.19.2010

Noche de tinieblas.

Noche de tinieblas.


Había llovido por primera vez desde hacía mucho tiempo. La noche estaba en calma. La niebla se extendía sutilmente desde las negras profundidades del campo, la temperatura había bajado mucho, se notaba el frío en el ambiente. Las gotas de lluvia colgaban como pequeños frutos de las acículas de los pinos, brillando como miles de diamantes a la luz amarillenta de las farolas, no queriendo desprenderse de su morada, sobre los tejados y jardines las superficies empapadas reflejaban también la luz artificial, olía a tierra húmeda, a petricor. Ya era tarde y los hombres dormían, ajenos a la belleza del paisaje, no se oía nada en la noche, reinaba un silencio expectante, contenido, hasta los animales del campo habían callado sus voces.

El animal estaba parado en la esquina, inmóvil, al menos en apariencia, recogido sobre sí, guareciéndose del frío y de las tinieblas. Era de un blanco puro, inmaculado, ya había sido avistado por la zona, su tamaño también era respetable y su mente, totalmente ajena a la humanidad. Acaso durmiera o acaso presintiera con sus sentidos, insondables, cercano el peligro.

Todo estaba en calma en la noche, ¿todo? De una ventana abierta de la cual solo salía oscuridad podían intuirse pequeños movimientos, demasiado sutiles para ser vistos, demasiado extraños para comprenderlos.
El animal se mueve, es un movimiento lento, pequeño, pero suficiente para su propósito. Ahora sus sentidos están en alerta, vigilantes, y a la vez la mitad de su ser sigue dormido, soñando con causar el mal a los hombres.

De la ventana, portal de tinieblas, surge lentamente un filo, y del filo un mango, y del mango una mano y de la mano un corazón aún más tenebroso. El filo refulge a la luz de las farolas, el ingenio se mueve hasta quedar parado, preparado. Ahora el silencio es capaz de cortar incluso la cercana niebla, es el momento que se estaba fraguando.

Rápido como el rayo, el ingenio hiende el aire, se dirige hacia el animal, busca dar muerte. El animal extiende sus alas con un movimiento demasiado rápido para los ojos de los hombres y trata de escapar a la muerte.
Los dos cuerpos se tocan, el filo traspasa las plumas, pero éstas son demasiado fuertes, el animal está preparado para sobrevivir, una pluma cae, pero no se le presta atención, pues rápidamente el animal emprende el vuelo y en una fracción de segundo desaparece tras la niebla como si nunca hubiera existido, como si fuera una visión irreal de otro mundo.


Todo ha terminado, la pluma cae lentamente hasta posarse en el lejano suelo, y cuando lo toca el campo vuelve a estar en silencio como antes. Solo la pluma, ahora inmóvil sobre los jardines empapados, es mudo testigo de la lucha por la supervivencia que ha tenido lugar. El campo está en calma.


2 comentarios:

  1. Publicado originalmente en windows live spaces 28-09-2007 18:30.

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  2. Néstor Salas - 30 Sep, 2007 - Ché parecés argentino, q manera de dar rodeos para decir q eras vos con una navaja para intentar matar a la paloma en la terraza de tu casa. Che viste.

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