Se Compra piso en barrio de Salamanca y alrededores. Abstenerse agencias. Hasta 450.000 euros. No importan hipotecas.
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¿De verdad creías que había
gente que estaba dispuesta a comprar por ese precio en esta época de bajadas de
pisos? Pues no hay y, si los hubiera, tontos serían de no vivir de alquiler.
Porque el ciclo ha cambiado,
porque los tiempos son distintos.
Al igual que los ciclos cósmicos
de renacimiento y muerte, tan presentes en la cosmología hindú, en este momento
vivimos en un tiempo de bajadas. Ying o Yang en nada mandan. Arriba y abajo no
significan nada. Este ciclo aparentemente infinito es el que importa: subidas y
bajadas de pisos.
Que la burbuja haya estallado nada
significa, el dinero es lo importante.
Antaño, en el pasado, miles de
personas vieron como los precios de las casas subían a mayor velocidad que un
miembro insuflado de vida con Levitra, hasta el infinito y más allá. Muchos,
muchos ganaron millones con esto, otros perdieron los intereses de su dinero y
bastantes aprovecharon para hipotecarse como antaño sus ancestros hicieran con
los usureros. Muchos, muchos más sufrieron en sus vidas la imposibilidad de
acercarse a una vivienda, cada vez más infladas, oscuro objeto de deseo.
El tejido de la burbuja iba
creciendo, preparando su explosión.
Ahora, las tornas han cambiado.
El duelo épico entre el vendedor y el comprador se eterniza hasta límites
exasperantes. Los primeros, resisten en sus posiciones lo máximo posible antes
de retirarse a trincheras de menor precio ante el imparable avance de la
bajada. Los segundos, como aves de carroña, esperan con maligna sonrisa de
satisfacción al ver cómo la presa va debilitándose para lanzarse sobre ella en
el momento culminante.
Cartelitos. Millones, de todos
los colores posibles, mueren lentamente en los portales. Cogen tiña y moho. Se
decoloran. Soportan la lluvia y los vilanos con estoicismo. Algunos mueren a
causa del viento y son reemplazados por sustitutos rápidamente.
Locales vacíos, sombríos, en todas
las calles. Son las antiguas agencias inmobiliarias. Por los cristales se
vislumbra un interior apagado, que casi puede dar lástima. En algunas es
perceptible todavía la presencia de su antigua vida: papeles, fotografías de
pisos, planos, sonidos de móviles, ambición en el aire... Ahora es el reino del
trocito de papel tirado, de la cucaracha y el roedor, de las pelusas de polvo,
inquebrantables en su quietud.
Es el ciclo, que ha cambiado.
Una lucha entre grupos, bajo las condiciones cambiantes.
Seguirán los pisos bajando, para
amargura de los especuladores y propietarios, de los herederos... Seguirán las
deudas subiendo. Algunos quisieron vivir por encima de sus posibilidades, ahora
pagan las consecuencias. Vivían de prestado sin quererlo saber.
Los sabios lo advirtieron:
"Hoy ríen, mañana llorarán."
Publicado originalmente en windows live spaces el 27-05-2008.
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