El cine Benlliure cerró sus
puertas hace ya tiempo. A los que hayan estado en Madrid les sonará, algunos lo
recordarán, para otros será un nombre desconocido. Ya no importa.
Los tiempos cambian y los cines
de antaño no tienen cabida en los nuevos, ni bueno ni malo, simplemente
realidad. Ya jamás se volverán a ver películas en él, como tampoco en tantas
otras salas vacías. Otros recuerdos los tendrán que sustituir. La fachada, sin
embargo, permanece inalterable, con sus escaleras, sus majestuosas columnas y
su entrada, pero ya jamás será lo mismo.
¿Y qué empresa ocupa ahora el
local? ¿A qué se dedica?
Una librería, dicen. ¿Librería? ¡Ja!
Un local de la empresa Abac, del
grupo Eroski. Al mencionar librería nos imaginamos un local de sabiduría, de
cultura, una tradicional tienda con prohibidos volúmenes, llenos de
enseñanzas, o un Supermercado del libro, como La Casa del Libro, donde
los volúmenes se tratan al por mayor y la moda impera, pero al menos
los vendedores saben algo acerca de su mercancía.
Pero no, no vayamos a
engañarnos, Abac no es una librería aunque así ose llamarse para gozar del halo
de cultura que esta palabra imprime.
Abac es un Supermercado de
libros, juguetes, algunos discos, papelería, manualidades y bellas artes y los
omnipresentes productos multimedia.
Entrado a través de la maravillosa
puerta original de Benlliure chocamos con el horroroso contraste de la
decoración ultramoderna del local, me quedo con los estilos de antaño sin
dudar. Los empleados, unos pobres chavales que se sacan unas perras siendo
explotados no tienen ni idea de lo que venden. No es culpa suya. Al preguntar
por Archipiélago Gulag tuve que deletrear la palabra.
¿Papelería? La tienda de Néstor
le daba mil vueltas en atención y surtido.
¿Juguetería? No venderemos
juguetes sexistas o violentos. ¿Significa eso que las generaciones futuras no
podrán conocer los que es una Barbie, GiJoe, ActionMan...? ¿No venderán el
risk, por ser un juego que incita al imperialismo, al ansia de poder y la
guerra? Juguetes para padres que quieren hacerse los modernos progres y los
compran para luego acabar tirados en el rincón más oscuro del trastero,
mientras sus vástagos juegan al GTA Villaverde Vice en su PlayStation 5.
Algunos discos, raros, selectos,
para aquellos que creen que comprándolos van a aparentar diferenciarse de la
masa.
Triste fue ver los libros
tratados como detergentes en Carrefour, aunque algunos de verdad merezcan
ser tratados así, triste es también ver en lo que se ha convertido el antiguo
Benlliure. Igual se compra un libro que un desatascador de váter.
Al igual que fracasó la película
Waterworld, que pude ver en aquel cine hace ya tantos años, el Benlliure mismo
fracasó, pues no pudo adaptarse a los tiempos. Abac, sin embargo, encaja
perfectamente en ellos y tiene muchas de sus características, tal vez hasta
pueda competir con el ínclito Fnac.
Sí, el Benlliure desapareció al
compás del signo de los tiempos.
Publicado originalmente en windows live spaces el 20-11-2007.
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