10.19.2010

Teletimos

Teletimos

Están aquí, entre nosotros, concursos de llamadas en directo. Invaden por la noche, cuando la gente se relaja tranquila, se aprovechan de las debilidades humanas y están aquí para quedarse.

No es un fenómeno nuevo, el primer contacto con ellos lo tuve en los canales locales, nuevos, pequeños, llenos de basura, algunos sintonizados casi bien, otros solo rayas informes en la pantalla. Junto a otros mitos ya olvidados de la basura, como La Bruja Lola, aparecían estos espacios, entre la omnipresente teletienda y la pornografía. Eran timos la mayoría de ellos, si no todos. Y ya fueron denunciados en su tiempo.

El coste del programa no puede ser más barato, uno o dos presentadores en un plató de cartón-piedra. Ellos disfrazados de chulitos, ellas de putón verbenero. Nos presentan un acertijo en apariencia fácil, casi estúpido. Algunas veces contenían trampas, otras no. Los imbéciles llaman desde casa con la esperanza de ganar una suma de dinero por la cara, su avaricia puede con ellos nublando su buen criterio. No hay que sentir pena por ellos, al igual que no hay que ponerse en el lugar de alguien que haya sufrido en sus carnes el timo de la estampita, se lo tienen merecido. Pero las llamadas no entran en antena, permanecen en espera, costándoles dinero a los participantes. Esta situación se vuelve exasperante; los presentadores apremian a la gente a llamar y se hacen los sorprendidos de que nadie lo haga. Y el timo se repite en bucle continuo. Tras cierto tiempo entra una llamada y, para sorpresa del sufrido telespectador, la respuesta del supuesto participante es errónea o simplemente imbécil. Con esta maniobra otros indecisos se animan a llamar para que el programa les libre de la pesada carga de su dinero. Varias llamadas más de perdedores, que seguramente son cuatro parados contratados al peso como ganchos, y por fin entra una llamada con un gancho que dice la respuesta correcta. Esto es, prácticamente con seguridad, en los últimos segundos del programa, a punto de expirar el tiempo. Y nuestro afortunado concursante se lleva 100, 200 o incluso 500 euros, a pesar de que en la pantalla están impresas cifras astronómicas, junto con dibujitos estridentes de estilo tragaperresco.
Así es, en líneas, el formato.

Y así cayó al menos una vez mi prima, en un funesto día.
Estaba con la familia, aislado de la civilización en el pueblo, tratando de convencerles de lo fútil de su empeño por ganar esos inexistentes dineros. No sirvió de nada. Dos veces llamaron y dos veces la timaron.
Pudieron más las dotes sugestivas del programa. Así fue en aquel tiempo, en aquellos canales: canal 53, Telemadroño, canal 33... ¡Cuantos más!
Poco importa que algunos fueran imputados por fraude, que las llamadas entrantes fueran en realidad las de los propios trabajadores del programa y nadie tuviera oportunidad de ganar. Eso lo sobreentiende una persona con sentido común.

Parecían olvidados, pero desde hace un tiempo han sido recuperados por las cadenas nacionales y autonómicas, en teoría más serias, en realidad podridas hasta sus bases. Antena 3, Telecinco, Telemadrid, Cuatro, Localia, Canal 7, La Sexta… todos con su programita, todos a sacar partido de tan rentable formato. Variarán los nombres de los espacios, pero la filosofía de este tipo de concursos no ha cambiado. ¿Esta vez serán reales los premios o un nuevo timo? No importa, timo o no, estos juegos de azar son de estúpidos, de personas que creen que su vida depende del azar y no de ellos mismos, de los que buscan jugar por jugar.

Un reconocimiento merecen los presentadores de estos espacios, mantener a la gente gastando su dinero e impulsarles a llamar depende casi en exclusiva de ellos, de como se lo monten, de la labia que tengan. Tienen que pasarse al menos una hora hablando a la cámara, diciendo las mismas gilipolleces una y otra vez y tratar de no provocar aburrimiento. Pierden grandes cantidades de baba y corren el riesgo de deshidratarse. Ellas usan la técnica de mostrar carnes para animar al personal. Ellos a veces se marcan bailecitos con la musiquita que les ponen. Siempre dando prisa al personal, siempre con cuentas atrás. Su esfuerzo hace que estos espacios sean más entretenidos que las telenovelas. ¿Veremos a algunos de estos portentos en la televisión dentro de unos años o como vendedores de MediaMarkt?

Con esta programación las cadenas han destruido un espacio muy querido: las películas de madrugada.
Antiguas, de todo tipo, una forma de conocer films que de otra forma pasarían inadvertidos, en el mejor horario, cuando ya no hay ruidos que molesten su visionado. Sin duda, películas de una calidad muy superior a los telefilmes con los que se nos castiga en la sobremesa.
Una auténtica lástima.


Y ahora, si quieres llamar a estos concursos, estás advertido.

2 comentarios:

  1. Publicado originalmente en windows live spaces el 08-02-2008.

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  2. Pipety ... - 8 Feb, 2008 - Hola Aeolis...pasé por aquí explorando espacios y me ha hecho gracia esta entrada...la verdad que razón no te falta...yo he visto esos programas en Localia, y me alucinaba mucho, porque cuando el presentador hablaba, era como si te estuviera extorsionando...no se...hasta me sentía mal por no llamar...
    En definitiva, la tele se ha convertido en lo que siempre ha querido ser...en una máquina de hacer dinero a nuestra costa...y mientras en la sobremesa las películas de las 4 que son todas iguales (de hecho con tres meses de diferencia, a lo mejor tienes suerte y te repiten dos veces "su coartada", "vida truncada" o "esperando un amor"...que aunque con títulos diferentes es siempre la misma peli...)
    Bueno, espero no te haya molestado mi irrupción. Encantada de conocer tu espacio.
    Chao!

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